Recorre cada estancia con linterna, cámara y cinta métrica, identificando maderas, metales, ladrillos, herrajes y piezas especiales que puedan reutilizarse o venderse. Anota cantidades, condiciones, dimensiones y puntos de acceso. Esta lista guía el desmontaje selectivo, reduce daños y acelera decisiones lúcidas durante la obra.
Contacta con antelación a organizaciones, tiendas de recuperación y recicladores para reservar recogidas y horarios. Sincronizar retiradas evita almacenamiento prolongado, humedad y pérdidas. Un calendario compartido con el equipo asegura que cada pieza valiosa salga en su mejor estado y llegue rápido a su nuevo destino.
El desmontaje selectivo requiere guantes apropiados, protección ocular, mascarillas, gestión de polvo y protocolos eléctricos rigurosos. Capacitar al personal en técnicas suaves, palancas correctas y manipulación ergonómica disminuye accidentes, conserva acabados, protege vigas ocultas y crea una cultura de obra consciente, orgullosa y colaborativa.